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Sauna, un mundo de beneficios
Un sauna es un baño de vapor o sudoración que se realiza en un recinto a muy alta temperatura. Dependiendo de la humedad relativa dentro del recinto el sauna puede ser húmedo o seco. El sauna húmedo, donde la temperatura no supera los 70ºC y la humedad relativa es muy alta, es conocida como baño turco. El sauna seco, con temperaturas entre los 80º y 90ºC y una humedad mínima, nunca superior al 20%, se la conoce como "sauna finlandesa" o simplemente "sauna".
Actividad |
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Horarios |
Sauna Caballeros |
Lunes a viernes: 9.30 a 13.30 | 19.30 a 21.30
Sábados: 9.00 a 12.00 | 18.00 a 20.00 |
El sauna tiene efectos beneficiosos sobre el organismo, al liberar, mediante sudorización, que suele ser abundante y rápida, toxinas y activar la circulación sanguínea. Siempre va acompañada con contrastes de temperatura, a la sesión de calor le sigue una de enfriamiento, que amplia los efectos de la sudoración. Se toma con fines higiénicos y terapéuticos.
Cuando se habla simplemente de "sauna" se hace referencia, normalmente, a la sauna seca.
El sauna seco es de origen finlandés (2 millones de saunas para 5,2 millones de habitantes) y esta práctica es muy habitual en Escandinavia, donde la temperatura en el interior llega a 59 ºC.
El interior de los saunas secos está revestido de madera y las cabinas de sauna están calentadas por leña o electricidad.
Los motivos higiénicos están presentes en los orígenes de el sauna pero en todos los documentos, tanto escritos como orales, que hay sobre esta actividad hay referencia exclusiva a la higiene.
El concepto de higiene de sauna hace referencia a la eficacia de el sauna en conseguir una higiene de la piel muy eficiente prácticamente sin jabón. La transpiración que se produce, muy profunda, hace que se abran todos los poros y que se elimine el sebo, las toxinas y las bacterias.
Para tomar una sesión de sauna hay que seguir un cierto protocolo que garantiza la efectividad de dicha sesión. De todas formas es el propio usuario quien debe ir adaptando la indicaciones generales a su propio gusto teniendo en cuenta su estado de ánimo, su estado físico y su experiencia.
Es importante realizar la sesión de sauna con tranquilidad y sin agobios. El tiempo preciso para una sesión de sauna normal oscila entre una hora y hora y media y del mismo, raramente se hará más de 40 minutos dentro de la cabina.
Los pasos generales a seguir son los siguientes:
- Ducharse con agua caliente y jabón. Hay dos formas diferentes de entrar en la sauna, una con la piel mojada y otra con la piel seca. Ambas son validas y constituyen dos escuelas diferentes. Los que defienden que es mejor entrar con la piel seca dicen que la piel mojada retiene el sudor lo cual es contraproducente pudiendo llagar a irritarla y provocar algún episodio ezcemico.
- Sentarse o tumbarse sobre una toalla para evitar quemarse con los bancos, también por motivos higienicos.
Entrar a la cabina de la sauna y ponerse en un banco intermedio o superior (el situarse en el banco inferior sobre carga el corazón, aunque se puede realizar una aclimatación progresiva ubicándose primero en los bancos inferior para ir ascendiendo) y permanecer un máximo de 15 minutos. El tiempo optimo de permanencia está entre los 10 minutos y los 15, pudiendo llegar hasta los 25, pero debe ser el propio usuario quien determine su tiempo de estancia. Se debe abandonar la sauna cuando se note una sensación de agobio que suele producir la sudoración continuada, este es el punto donde se obtienen los efectos beneficiosos, si no se llega al mismo estos no se producen y si se sobrepasa, disminuyen. La temperatura debe estar entre los 80 y 90ºC (máximo 100ºC). Se comienza a sudar a los 8 o 12 minutos, para ello es necesario un aumento de la temperatura corporal de algunos grados, en realidad es igual tomar una sauna a 80º que a 100ºC, una asuna excesivamente calurosa y seca es contraproducente para una obtima sudoración.
- Para que todo el cuerpo esté a la misma temperatura se debe permanecer tumbado. El gradiente de temperatura es muy alto, de tal forma que la diferencia de los bancos inferiores a los superiores suele ser notable.
Para subir la humedad, aumenta la sensación de calor, se puede verter agua sobre las piedras, opcionalmente con alguna esencia. Hay que tener encuenta que el aumento de humedad reduce la transpiración lo que es contraproducente, una elevación brusca e instantánea de la humedad, el llamado golpe de vapor es beneficioso. Hay que evitar ls golpes de calor en los primeros minutos de la estancia en la sauna1 . Se debe respirar por la boca y mantenerse relajados. Antes de salir es aconsejable permanecer 2 minutos sentado y levantarse suavemente.
Se puede uno azotar con un haz de ramas de abedul, la vihta finlandesa, para aumentar la transpiración.
Salir y ducharse con agua fría comenzando por los pies e ir ascendiendo hacia el centro del cuerpo. La ducha debe refrigerar el cuerpo y el contraste de temperaturas hace que aumente la circulación sanguínea por la superficie corporal. Se puede tomar un baño de inmersión o realizar la refrigeración mediante aire, muy aconsejable para las personas de edad avanzada. Pasar de una sauna caliente a un ambiente frío no es recomendable, aunque es positivo realizar baños de inersión en aguas frías.
- Descansar relajado durante 10 o 15 minutos. Se puede pasear, tomar un masaje, broncearse... Opcionalmente se puede tomar un baño de pies con agua caliente. Si se puede permanecer al aire libre.
- Repetir la una segunda sesión por un tiempo similar.
- Nuevo enfriamiento y relajación por un tiempo similar.
- Eventualmente realizar una tercera sesión de sauna sin abusar.
- Después del último enfriamiento hayq eu esperar a dejar de stranspiar para vestirse. Luego se debe descansar y beber algo fresco sin prisas. No s e debe beber alcohol ni antes ni durante la sesión de sauna lo mismo que comer pesadamente.
Consejos
La temperatura de la sauna debe estar entre los 80 y los 90ºC aunque se puede llegara un máximo de 100ºC. Si hay niños se comenzará por una temperatura alrededor de los 75ºC y se irá subiendo. La transpiración se produce por el aumento de la temperatura corporal, lo que viene a suceder entre los 8 ó 12 minutos de estar inmerso en ella independientemente de la temperatura a la que este la sauna (en una sauna a 80ºC ocurre igual que en una a 100°C).
Antes de iniciar una sesión de sauna se debe haber descansado entre 15 y 30 minutos. No es aconsejable el entrar a la sauna después de realizar esfuerzos físicos, como la práctica de algún deporte, facilitando, de esta forma la reacción del cuerpo al calor.
Tomar la sauna entre 2 y 4 horas después de una comida.
Es conveniente que la sangre tenga contenido de glucosa por lo que si se ha comido hace algún tiempo conviene ingerir algún dulce o pan.
No conviene realizar una sauna con los pies fríos. Por ello es aconsejable realizar un baño de pies en agua caliente durante, aproximadamente, 5 minutos (se puede realizar en uno de los descansos).
Si la presión arterial es alta ducharse con agua templada. Un contraste de la temperatura hace subir la presión sanguínea.
Los principiantes en tomar saunas deben comenzar con sesiones suaves que incluyan solamente una entrada a la cabina, es decir un único ciclo de calentamiento enfriamiento, según se vaya realizando la actividad se irá incrementando el tiempo de estancia y las entradas a la cabina. No hay que abusar y tomar más de tres saunas en una sesión. Semanalmente se suelen realizar 2 o tres sesiones.
No prolongar el tiempo en la sauna con la creencia de que cuanto más se sude más se adelgaza. El peso perdido en una sesión de sauna se recupera al cabo de las 2 o 3 horas. El exceso de sudoración puede acarrear trastornos en el sistema circulatorio.
Si aparecen síntomas de agobio, incluso al poco tiempo de haber entrado, hay que salir y refrescarse para que el cuerpo vuelva lo antes posible a su temperatura normal. Esto puede ser debido a alguna anomalía no conocida que se pudiera tener.
El último enfriamiento debe realizarse bien ya que si el cuerpo no retorna a la temperatura normal se producirán sudoraciones que pueden acarrear resfriados.
No se recomienda pasar súbitamente de una sauna caliente a un ambiente frío. Es decir, pasar súbitamente. Es preciso un lapso adecuado de adaptación, nada más. Refrescarse y descansar son dos elementos esenciales de la sauna. El peor defecto de las saunas urbanas es la ausencia de un sitio apropiado para tomar fresco, pues sólo hay pocas con un buen balcón o una terraza. Las saunas situadas en una costa en cambio permiten un chapuzón en aguas frías y pasar así del baño de sudor al de inmersión. En invierno los más valientes se zambullen en el agua helada por un agujero abierto en el hielo o se revuelcan sobre la blanca nieve. Sólo el inclemente clima boreal puede ofrecer estos placeres invernales.
Tener precaución con los objetos metálicos, cadenas, anillos... ya que alcanzan altas temperaturas y con los objetos electrónicos al poderse deteriorar por la excesiva temperatura.
No se debe cubrir el cuerpo con prendas, en especial de plástico o impermeables, ya que evitan la transpiración normal y reducen el flujo de sudor.
Dentro de la sauna no se debe comer ni beber. Hay que reducir la charla o cualquier clase de ejercicio ya que inciden sobre la respiración y circulación.
Es aconsejable compensar la perdida de líquidos que se produce, entre medio y dos kilos, ingiriendo agua o zumos de fruta.
Si se es propenso al insomnio se recomienda no tomar saunas cerca de las horas de sueño, al menos dejar un intervalo de 2 horas.
Con niños hay que estar vigilantes al poder tener inmaduro los sistemas de autorregulación de la temperatura corporal, conviene ducharlos con agua templada.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Sauna
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